miércoles, 29 de abril de 2009

Tu puedes "Psicohouse"

viernes, 24 de abril de 2009

Coaching para formar hijos exitosos

Como parte de mi formación actual como coach profesional para acompañar a personas y empresas en el logro de objetivos extraordinarios, y luego de documentarme y aprender sobre diversas metodologías para realizar exitosos procesos de coaching en dichos ámbitos, es que ahora como padre de familia preocupado sobre la mejor manera de formar a mi hijo con bases sólidas que lo ayuden a desarrollar al máximo sus habilidades y talentos para enfrentar con éxito los momentos que le toque vivir, me puse a investigar sobre la forma cómo se podrían aplicar las técnicas de coaching en la formación de los hijos.

Es así que ubiqué el libro “Coaching para tu hijos” (Ed. Norma – México - 2003) de la Dra. Celia Chavez Cham , con quién me contacté vía email y pude obtener su autorización para publicar y compartir este artículo con la ayuda de sus maravillosas enseñanzas basadas en sus experiencias con padres que hicieron algo extraordinario en el contacto diario con sus hijos, conscientes de su labor como educadores y entrenadores para la vida, y quienes han formado hijos fuertes, exitosos y felices, brindándoles todos los medios para que alcancen sus metas.

En principio, se plantea que para lograr que el proceso de coaching sea altamente eficaz, debe estar apoyado en un amor sólido y profundo al aplicarlas en una familia, respetando los deseos y sueños de nuestros hijos, sin juzgarlos, debiendo romper nuestro paradigma que “siempre” tenemos todas las respuestas y que hacemos las cosas “por su bien”.

“Así como el coaching empresarial o el coaching de vida, en el coaching para tus hijos todo tu trabajo como padre se enfoca y desarrolla a partir de lo que tu hijo sueña, de sus objetivos y metas para la vida”, dice la autora.

Para ello, es necesario saber motivar y aflorar en nuestros hijos el planteamiento de opciones y acciones para alcanzar sus metas, basados en realizarles “preguntas poderosas” (cuestionamiento inductivo), dándoles la oportunidad que ellos mismos encuentren las mejores respuestas. A través del coaching podemos descubrir tanto las habilidades, talentos y cualidades, así como aquellos comportamientos y actitudes que lo limitan negativamente, ayudándolos a focalizar el desarrollo de todo el potencial que poseen.

“Una pregunta bien formulada debe tener las siguientes características: está orientada a la acción, dirige la mente al futuro, pregunta qué, para qué o cómo pero nunca por qué, está orientada a la meta y contiene presuposiciones poderosas”, estas presuposiciones deben señalar que nuestro hijo es valioso y que cumplirá con éxito cada tarea que se propone.

Algunos ejemplos de preguntas poderosas que podemos ensayar con ellos son:
  • ¿ Qué piensas de lo que acabas de hacer?
  • ¿Qué necesitas para tener tu cuarto ordenado?
  • ¿ Qué harás después que hayas terminado tu tarea?
  • ¿ Qué otras formas pueden haber para que te lleves bien con tus
    hermanos?

  • ¿ Cómo lograrás divertirte más cuando salgamos de paseo el domingo?
  • ¿ Cómo te sentirás cuando te entreguen tus excelentes notas en el
    colegio?
  • ¿ Para qué crees que estudias mucho?

Pero lo principal, antes de aplicar las técnicas de coaching en nuestros hijos es indispensable aceptarlos y reconocerlos tal como son, ya que será el principal activo con que contarán para tener éxito a lo largo de su vida, eso nos ayudará como padres a lograr empatía (rapport), basada en el amor incondicional. “Recuerda que lo que no le enseñes con amor, la vida se lo enseñará con dolor”.

Demás está decir que todo proceso de formación implica poner límites, pero debemos tener claro de marcarlos sin lastimarlos ni destruir su autoestima. Ante conductas inadecuadas tenemos la gran oportunidad de corregirlo con amor, enfatizando una sanción firme directamente relacionada a tal conducta, sin agredirlo verbal ni físicamente.

Asimismo, en bien sabido que la sobreprotección en los hijos no conduce a nada bueno, al contrario los llenarán de temores e inseguridades que nos los ayudará a enfrentar los retos que les imponga la vida. “Todos los padres que formaron hijos exitosos creían que sus hijos eran capaces de lograr todo aquello que se propusieran. Cuando amas sin sobreproteger empiezas a abrir las puertas del éxito. Ahí empieza el coaching para la vida”.

También debemos saber confiar en nuestros hijos, sino estaremos evitando que desarrolle su potencial sin pasar por experiencias que lo ayuden a vencer nuevos retos. “Si piensas que tu hijo es un campeón, que logrará conquistar la vida, le das con tu confianza un enorme empujón para su desempeño futuro”.

El otro factor a tomar en cuenta será el respeto que debemos tener ante la forma cómo nuestros hijos construyen su propia realidad, para lo cual tenemos que erradicar la idea que nuestros hijos deben cumplir las expectativas que nosotros no pudimos realizar, eso impedirá respetar a nuestro hijo tal y como es. Asimismo, el respeto a la pareja será fundamental, ya que el rechazo a las conductas de nuestra pareja ocasionará un profunda marca emocional en nuestros hijos. “Lo que es muy importante es separar la conducta de la identidad de tu pareja, así como aceptar que esa conducta pudiera aparecer en tu hijo”.

Una parte importante en el proceso de coaching es la relación que se establezca entre el coach (padre) y el coachee (hijo), para ello debemos poner toda nuestra atención cada vez que hablemos con nuestros hijos, y así maximizar el poco tiempo que tenemos con ellos para que sea un momento de formación con calidad de escucha, de atención y de feedback poderoso hacia ellos.

“Un buen coach necesita ser un guerrero para marcar los límites que lastimarían al campeón si no los respeta, para defenderlo de los peligros que encierra el camino hacia la meta”, para ello debemos controlar la intensidad de las peleas padre-hijo, ya que nos dará la oportunidad de lograr alternativas creativas de solucionar el conflicto redundando en el crecimiento personal de ambos participantes.

El padre (coach) debe buscar desarrollar en su hijo (coachee) los talentos necesarios para alcanzar la meta deseada, por ello debemos incentivar diversas formas de respuestas ante las mismas situaciones que se le presenten, haciendo que utilice sus habilidades y capacidades que disponga.

De otro lado, el desarrollo de la inteligencia emocional en el proceso de coaching es vital, de nada servirá que nuestros hijos sean primeros puestos en el colegio si no les inculcamos la enorme importancia que tiene relacionarse con los demás, a saber compartir y tener actitudes positivas frente a la vida. “La habilidad de tu hijo para relacionarse le redituará muchos más dividendos en la vida que cualquier título universitario”.

Finalmente, transcribo una selección de algunas frases motivadoras - del libro “Coaching para tus hijos” de la Dra. Celia Chávez Cham - y que hablan por sí solas, para tenerlas presentes en esta difícil tarea de ser los mejores formadores de hijos exitosos:
    • Conviértete en su fan más grande.
    • Creer en él significa que estás seguro de que conquistará lo que se
      proponga.
    • Preséntale retos que pueda resolver exitosamente y ve aumentando poco a poco
      el grado de dificultad; esta experiencia le hará saber que es capaz de tener
      éxitos.
    • Los niños tienen la enorme habilidad de soñar, somos los adultos con nuestro
      arsenal de historia personal quienes destruimos su poderosa
      imaginación.
    • Si permites que tu hijo enfrente la vida con negligencia, esforzándose al
      mínimo, aprenderá a evitar el esfuerzo.
    • Muéstrale el camino del éxito, exigiéndole lo mejor que pueda dar en todo lo
      que realice.
    • Cada vez que festejes con tu hijo sus éxitos, estás promoviendo el alto
      rendimiento, fomentando el esfuerzo acompañado de diversión, placer y
      entusiamo. Ayuda a tu hijo a ser más que tener, esto último vendrá por añadidura.
    • Si deseas que tu hijo sea honesto, necesitas vivir con honestidad; si
      quieres que ame la vida, es indispensable que tú la ames.
Espero haber contribuido con este artículo en dar herramientas motivadoras a los padres preocupados en cómo pueden formar a sus hijos para su mejor futuro.

El método Suzuki: ningún niño sin música

Mi hijo de tres años es un saco de nervios. No puede estar más de cinco minutos en un mismo sitio, es incapaz de concentrarse en una actividad más de 30 segundos, todo lo toca, todo lo mueve... ¿Realmente es posible que aprenda a tocar el violín? Definitivamente, sí. Existe un método según el cual "todos los niños tienen talento". Se llama método Suzuki y contribuye a reforzar la perseverancia y el afán de superación de tu hijo.

El método Suzuki fue creado por Shinichi Suzuki con un lema muy concreto:¡Todos los niños tienen talento!

Esto no siempre lo tenemos presente cuando vemos las notas de nuestros hijos. Cuando suspenden la asignatura de música pensamos que no han nacido para cantar o tocar un instrumento y les privamos de la multitud de beneficios que ofrece la música (los niños y la música). Pero quizá nos estemos equivocando. Quizá es que no lo están aprendiendo con el mejor sistema de enseñanza.

El Sr. Suzuki se dio cuenta de que todos los niños del mundo, aunque no sacaran buenas notas en la escuela, hablaban su lengua materna con gran fluidez. Hablar y expresarse requiere una gran habilidad.

Por lo tanto, ¿por qué un niño que habla correctamente su lengua no es capaz de seguir ciertas asignaturas de la escuela? La respuesta para él es muy sencilla: porque su capacidad no ha sido desarrollada a pleno rendimiento.

Desde aquel día, el Sr. Suzuki comenzó a analizar el proceso de aquel "Método de la Lengua Materna", tal como lo denominó. Y se dio cuenta de que cuando un niño aprende una lengua, se siguen siempre unas pautas:


  • El niño se va acostumbrando a los sonidos del lenguaje por medio del ambiente que le rodea (oye hablar a sus padres, a sus abuelos, etc.).

  • Los padres intentan que aprenda palabras por medio de la repetición constante (por ejemplo "mamá", y "papá").

  • Cuando el niño empieza a hablar, los padres reaccionan ilusionados, valorando todo pequeño progreso.

  • A medida que el niño va hablando más y más, lo va haciendo mejor, con construcciones correctas y con la pronunciación cada vez más perfecta.

De hecho, estas pautas son comunes en el aprendizaje primario de cualquier persona:



  • Tener un ejemplo: un modelo para imitar.

  • Tener la oportunidad: frecuencia y tiempo para practicar.

  • Obtener reconocimiento: para motivarle.

  • Repetir: para perfeccionar y mejorar.

Solo hace falta llevar este método a la enseñanza de otras habilidades diferentes a hablar, como la música. Y esto es justamente lo que hacen los profesores del método Suzuki. Este método se asocia con la educación primaria.



Los niños empiezan a hacer música con 2-3 años. Desde muy pequeño, el niño está rodeado de estímulos musicales que le van motivando a hacer música. Se le ofrece música para escuchar, se le da un instrumento para investigar, para descubrir y cuando consigue hacer un pequeño paso para imitar un sonido o un ritmo, se le motiva a continuar por este camino. De esta manera le vamos animando, igual que cuando está aprendiendo a hablar, para que siga mejorando cada día un poco más.

¿Cómo se trabaja con este método?



  • El método Suzuki concede una gran importancia al papel de los padres en el aprendizaje de su hijo. De hecho, se pide que cuando el niño es muy pequeño, el padre o la madre estén en clase con su hijo y el profesor, formando de esta manera el llamado "Triángulo Suzuki". Esto es así porque nosotros, como padres, debemos motivar constantemente a nuestros hijos.

  • Este método nos pide una dedicación continua y sistemática. Un alumno que empieza debería tocar cada día acompañado de uno de sus padres durante 10 minutos aproximadamente. A medida que se hace mayor y se amplia su dominio musical, aumentará su capacidad de concentración y estará preparado para dedicar más tiempo a unas piezas cada vez más difíciles.


Nosotros somos indispensables en el proceso de aprendizaje de nuestro hijo, tanto en clase como en casa.



  • El niño sigue dos tipos de lecciones: la individual y la grupal. En la lección individual se trabajan elementos específicos para hacerlos lo más fáciles posible. Por ejemplo, se trabaja la postura del cuerpo, el movimiento del arco (en los instrumentos de cuerda, como el violín o el violonchelo), la colocación de las manos (sobre el piano, sobre el violín,...).En las clases de grupo, el niño puede compartir la música con los otros niños, reforzando todo aquello que ha aprendido en la clase individual. Aprende a tocar junto con otras personas, actividad que le obliga a desarrollar estrategias diferentes a las utilizadas el la clase individual, por ejemplo, escuchar qué hacen los otros, seguir el ritmo de los demás, tocar más fuerte o más flojo según lo hace el grupo, etc.. A parte de esto, los beneficios sociales de las clases en grupo (pasárselo bien con sus compañeros, recibir la valoración de los otros) son un gran estímulo para practicar más en casa. De esto podemos deducir que animarlo a compartir lo que sabe hacer con sus hermanos, abuelos,amigos… puede ser motivo de orgullo para él, siempre que contemos con su aprobación.

  • Con el método Suzuki se trabaja escuchando primero la pieza que se tiene que tocar. De esta manera el alumno ya tiene una idea previa de cómo tiene que sonar la pieza antes de tocarla. Podemos ayudarle haciendo que escuche música a menudo, por ejemplo, mientras le llevamos en coche o cantando por la casa la canción que él está estudiando en aquel momento.

Las canciones y obras que los niños aprenden con el método Suzuki son muy atractivas, de forma que motivan al niño a aprender otras nuevas y así avanzar hacia obras más difíciles.

miércoles, 22 de abril de 2009

No basta "psicohouse"

PAPÁ QUIERO SER COMO TU

viernes, 3 de abril de 2009

viernes, 27 de marzo de 2009